La impredecible sensibilidad del clima
Son muchos los equipos de científicos que compiten incansablemente para obtener un dato que parece vital para preparar la lucha contra el calentamiento global: ¿cuánto subirá la temperatura media global si doblamos la concentración de CO2 en la atmósfera? Lo que estos científicos no se imaginan es que esta búsqueda ya no tiene sentido.
Esto es lo que Gerard H. Roe y Marcia B. Baker, dos científicos de la universidad de Whashington, en Seattle, afirman en su último artículo aparecido en la revista Science [1].
La sensibilidad del clima es una métrica muy usada en las investigaciones climatológicas. Esta se define cómo la diferencia de temperatura entre el clima actual y el clima que habría después de la estabilización del sistema al duplicar la concentración de CO2 en la atmósfera. Esta métrica no es una previsión, porqué la estabilización del sistema se produciría en un tiempo infinitamente largo. Según el último informe del IPCC, el panel intergubernamental establecido por Naciones Unidas para estudiar el cambio climático, la sensibilidad del clima se encuentra, probablemente, en un rango entre 2 y 4.5 °C, pero hay que tomar con cuidado este dato ya que es muy difícil establecer el límite superior del rango.
En general, se ha argumentado que esta dificultad tiene diversas causas, tales como las incertidumbres en la comprensión de los procesos físicos individuales (por ejemplo, aquellos relacionados con las nubes), las interacciones complejas entre los procesos o la naturaleza turbulenta de la atmósfera.
Pero Roe y Baker muestran que el problema es de naturaleza más fundamental. Muestran, que la dificultad en estimar el límite superior de la sensibilidad del clima radica en que las pequeñas incertidumbres en las retroacciones (feedbacks) provocan que la incertidumbre en la sensibilidad se vea amplificada siguiendo una distribución asimétrica como la de la figura (eje vertical).

Intentar reducir las incertidumbres en las grandes retroacciones no es suficiente, ya que, en la escala de tiempo implicada, las pequeñas incertidumbres se reforzarán lo suficiente como para hacer que el esfuerzo sea en vano. Así, es el propio funcionamiento del sistema lo que nos impide conocer bien la sensibilidad del clima; no solamente nuestra ignorancia. En consecuencia, los avances en el conocimiento del funcionamiento del sistema climático no se traducirán en una reducción de la incertidumbre sobre la sensibilidad del clima.
Lo interesante es preguntarse en qué se traduce esto a la hora de tomar decisiones sobre las emisiones de carbono. Hemos visto que, a largo término, no es posible conocer si el aumento de temperatura provocado por una duplicación de la concentración de carbono será, por ejemplo, de 4 o de 6 °C. La consecuencia es que, con esta información, parece difícil justificar una decisión que podría conllevar consecuencias económicas importantes.
Es por ello que, en otro artículo [2] publicado en el mismo número de Science, Myles R. Allen y David J. Frame, de la Universidad de Oxford, proponen mirar el problema de otra manera: En lugar de preguntarse cuál será el impacto sobre la temperatura de una duplicación de la concentración de CO2 en un tiempo infinitamente lejano (la sensibilidad), sería mejor indagar cual sería la concentración necesaria para que la temperatura subiera, por ejemplo, 2°C. Los autores argumentan que tal estrategia no padecería los problemas de incertidumbre que tiene la sensibilidad.
Este nuevo punto de vista permitiría establecer una política de toma de decisiones adaptativa. En lugar de fijar, ahora mismo y para siempre, un objetivo de concentración de carbono atmosférico, el cual tendría consecuencias inciertas sobre la temperatura, fijaríamos un objetivo de cambio de temperatura e iríamos adaptando las emisiones en función del impacto sobre la temperatura que estas hayan tenido en el pasado.
Pero, no es el detalle de los desarrollos matemáticos lo que más nos interesa. Lo importante es que una métrica que ha jugado un rol muy importante en el debate científico (la sensibilidad), no tiene sentido a la hora de tomar decisiones. Los científicos operan en un marco conceptual muy diferente del marco del decision maker. Por esta razón, es importante que toda persona que tenga que tomar decisiones que puedan tener algún impacto sobre el clima, esté bien informada sobre el proceso científico. Es esta labor de información, uno de los objetivos principales TemaTerra.
[1] Gerard H. Roe and Marcia B. Baker, “Why Is Climate Sensitivity So Unpredictable?,” Science 318, no. 5850 (October 26, 2007). [pdf]
[2] Myles R. Allen and David J. Frame, “ATMOSPHERE: Call Off the Quest,” Science 318, no. 5850 (October 26, 2007),
La evolución de la concentración de carbono (C) en la atmósfera depende del equilibrio entre las emisiones de origen humano y la capacidad que tienen la biosfera continental (la vegetación terrestre) y los océanos de absorber o emitir carbono. Las emisiones de carbono dependen de la actividad económica y de la cantidad de carbono que se necesita emitir para mantener esta actividad. La capacidad de los océanos y de la biosfera continental para absorber o emitir carbono depende de factores humanos, por ejemplo el cambio de los usos de los suelos, y de factures naturales: variabilidad propia del sistema,
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